El hombre, afirmaba con seguridad Aristóteles, es un animal racional. Los hechos indican que no siempre es así. La moderna ciencia aporta pruebas de que tiende a ser más emocional.

La racionalidad humana, a menudo, luce como una potencialidad. Las decisiones cotidianas, en un alto porcentaje, obedecen a impulsos intuitivos.

En la Semana Mayor se escuchan reiterados llamados a la reflexión. Conviene explicar que reflexionar no es volcar la razón sobre lo externo, sino volverla hacia nosotros.

El objeto de la reflexión es conocernos, encontrarnos con nosotros mismos; y si lo hacemos bien, tal vez podamos encontrarnos también con Dios.

Metrónomo: Anomia y Pobreza

#LaVerdadVerdad: Quédate acompañando al señor