Suberví Bonilla nunca leyó o tal vez olvidó aquel capítulo del Político de Azorín que hablaba sobre saber retirarse a tiempo.

La política, que entre nosotros es deporte, tiene para su práctica fecha de caducidad. Fello debe darse cuenta de que su tiempo está para aconsejar desde la banca y no para desempeñar ninguna posición en el campo de juego.

La obstinación mostrada, contraria al interés de su candidato y partido, es una pésima forma de terminar su carrera política.

Él sabe que ese TSE es árbitro que siempre canta mal las jugadas a la oposición. Fello falla como falla el TSE.