El prestigio periodístico se construye con la valentía cotidiana de pensar por cuenta propia. El honesto creador de opinión no comenta por encargo. Los argumentos que tejen el manto de su juicio no están entintados con ningún color. La parcialidad es con los hechos.

Lo conmueve el poder que sirve, pero no lo mueve el poder que esclaviza. El dinero ganado no proviene del silencio cómplice o la palabra interesada.

El prejuicio nunca es la antesala de su juicio. Prefiere la crucifixión a las treinta monedas. El pie forzado de la verdad hace de Huchi Lora el Premio Nacional de Periodismo.

Recomendamos:

Metrónomo: Claudicación y Peajes

LaVerdadVerdad: Brexit: Traspaso de mando y más cambios