La huida, a secas, es evitar un problema retrocediendo. La huida hacia adelante, en cambio, tiene el mismo propósito de evitar, pero lo hace guardando las formas del arrojo.

El que huye hacia adelante ejecuta, casi siempre, un acto temerario. Esta táctica trata de eludir un problema grande y cercano escogiendo enfrentar otro mayor y distante.

El procurador Domíguez Brito procura esquivar el problema del “no ha lugar” en la Suprema Corte de Justicia enfrentando a todo el Poder Judicial.

La idea de convocar al Consejo Nacional de la Magistratura, sin duda, es una huida hacia adelante del amigo Procurador.