Las elecciones fueron una guerra civil en el alma del pueblo estadounidense.

La separación de los dos ejércitos fue marcada: hombres blancos sin educación contra mujeres educadas; trabajadores de cuellos azul contra trabajadores de cuello blanco; habitantes de la zona rural contra los de la zona urbana; practicantes religiosos contra no religiosos; supremacistas blancos contra minorías; bajos ingresos contra los altos ingresos; cerrados al libre comercio contra los abiertos al libre comercio; los que levantan muros contra los que construyen puentes.

Nadie sale ileso de semejante colisión. Parafraseando a Shakespeare: los acontecimientos parecen, a veces, cuentos contados por un idiota.

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