La abundancia de la oferta enfrió los precios del barril de petróleo. Los precios de la gasolina deberían presentar igual temperatura, pero aquí todavía queman.

La proporción de las reducciones del galón de combustible no guarda relación con las del barril de petróleo. Uno baja por ascensor, mientras el otro lo hace por las escaleras.

La declaración del ministro de Industria y Comercio, José del Castillo Saviñón, de que aún con barriles regalados los combustibles seguirían caros es el botón de muestra de que es necesario cambiar.

Por ejemplo, la famosa fórmula de Precios de Paridad está resultando muy impar.