A falta de pan, casabe. El Gobierno encontró, en el ámbito fiscal una variación a este dicho popular: a falta de reforma fiscal, parches administrativos.

La decisión es producto más de la necesidad que del convencimiento de su efectividad.

El abultado presupuesto del próximo año requerirá de las instituciones recaudadoras un esfuerzo titánico para conseguir un incremento de sesenta mil millones.

Lo que con dificultad consigue una reforma fiscal, se le exige a estas reformas administrativas.

El momento pide prudencia fiscal y las autoridades apuestan por la temeridad. El cinturón presupuestario quedó flojo para dejarle espacio a la gula fiscal.

Recomendamos:

Metrónomo: Ocurrencia y Trump

#LaVerdadVerdad: Las consecuencias de la indiferencia