Las recurrentes reformas fiscales han engrosado las finanzas públicas.

El dinero falta por los muchos compromisos y no porque sea escaso.

El presupuesto es veinticinco veces mayor que hace dos décadas.

La primacía del PLD en todos los procesos electorales se explica por el manejo de esa súbita riqueza pública.

Ese dinero fue el que se utilizó para convertir en bisagras a dos de las fuerzas políticas más importantes del sistema.

El camino de la hegemonía electoral morada está empedrado con buena cantidad de monedas.

Lo único que no se ha comprado es lo que no se vende por dinero.

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