La sabiduría popular tiene su versión criolla del “dilema del prisionero”: estar entre Lucas y Juan Mejía. Esta frase se puede interpretar como el aprieto de tener que decidir entre dos males.

El borracho, que en medio del arroyo se mantenía indeciso entre estos dos poblados, es como el Gobierno en materia de salarios.

El país tiene bajos salarios y alto costo de la vida. La presión para aumentar surge de todos los sectores.

El Gobierno dice que no hay presupuesto para subir salarios. Las promesas a los médicos parecen ser inorgánicas. El Gobierno tiene que decidirse o se ahogará.

Recomendamos:

Metrónomo: Tragedia y Búsqueda

#LaVerdadVerdad: Pacto imprescindible