Escribió Azorín: si el tiempo o los achaques le hicieran inútil para la vida pública, sepa determinarse a la retirada.

El tiempo es indiferente y pasa. Los años menguan las fuerzas del cuerpo y de la mente. El político debe aceptar que hay un tiempo para cada cosa. Tiempo de hacer y tiempo para aconsejar.

La vejez es recipiente lleno de experiencia que debe vertirse en vasos jóvenes. La ambición con canas acarrea desgracias propias y ajenas.

El político sazonado de logros no debe buscar el condimento de nuevos triunfos, porque toma mal sabor. Hipólito y Leonel deben entender su papel.

Recomendamos:

Metrónomo: Picotazos y Generosidad

#LaVerdadVerdad: Una reforma presupuestaria