En la antigua Roma había un lugar específico para ejecutar traidores, la roca Tarpeya.

La leyenda cuenta que era el nombre de la que abrió las puertas para facilitar la entrada del enemigo a cambio de brazaletes de oro que llevaban en su brazo izquierdo.

Como se sabe, los soldados la ahogaron con escudos que cargaban en ese brazo y la arrojaron de la roca que lleva su nombre. El PRD se abrió a las tropas moradas.

En las demarcaciones donde va solo, el pago que recibe es la pérdida de su escasa militancia. Lo arrojan de su roca partidaria.

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