Las tormentas de naturaleza climática hacen que olvidemos las tormentas causadas por la naturaleza humana.

La desgracia mayor quita siempre la atención de las más pequeñas; además, sacan lo mejor del ser humano.

Los esfuerzos solidarios, para con las zonas afectadas, nos permiten reconocer lo mucho que se puede hacer con un poco de colaboración.

El espíritu cooperativo mostrado por los dirigentes partidarios contra las inclemencias del clima debería ser el mismo ante las contradicciones políticas.

Los intereses partidarios hacen de cada problema nacional una tormenta en un vaso de agua. Necesitamos la misma generosidad que vemos en las tormentas naturales.

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