El PLD es un estómago político ahíto de poder. El control autoritario de su principal organismo impide los eructos democráticos que podrían liberar a la organización de los incómodos gases acumulados.

La carta firmada por veinticuatro senadores pidiendo la alternabilidad a través de la elección de cuatro figuras nuevas para dirigir la Cámara es el último bocado.

El senador Charlie Mariotti afirmó que aceptarían con disgusto disimulado la decisión contraria a la petición.

La frase da en la diana del verdadero problema del partido morado. Los años de disimulo produjeron una peligrosa constipación. Un laxante democrático parece de uso obligatorio.  

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