El gobernador colonial primero y el rebelde caudillo de la montonera modelan todavía, ocultos bajo el ropaje de la modernidad, la mentalidad de nuestros líderes.

La distancia, el gesto hosco y la poca tendencia a la vulnerabilidad son las poses favoritas de nuestros dirigentes políticos.

Leo la noticia de que Barack Obama viajará a San Bernardino, en California, para visitar a las víctimas del la trágica matanza y pienso en cuán diferente es la costumbre al uso aquí.

El liderazgo compasivo no forma parte del repertorio de respuestas de nuestros políticos.

¿Quién visita familias dolientes por dengue, delincuencia o las primarias?