La justicia es la habitación principal de la casa democrática. El descuido hizo que se acumulara mucha suciedad.

La labor de limpieza debe ser iniciada cuanto antes, pero no podemos caer en el error de creer que recogiendo un trapo sucio aquí y otro por allá se recuperará la higiene perdida.

Cualquier ama de casa sabe que la suciedad no aparece por generación espontánea. La basura no llega, la traen.

Lo lógico es pensar que también las estancias secundarias de la casa, sobre todo las de la brega política, muestran similar dejadez.

La limpieza debe ser total o no será.