La predicción es muy difícil, decía el físico danés Niels Bohr, especialmente si se trata del futuro. La afirmación, no por graciosa menos cierta, apunta a la cantidad de variables que intervienen en una decisión.

La limitada capacidad humana solo puede conseguir conjeturas cercanas a lo que será, pero nunca la certeza absoluta.

La predicción del resultado de las próximas elecciones ocupa a muchos. Lo único que podemos afirmar con seguridad es que tendremos ganadores y perdedores.

El país necesita de los ganadores la imprescindible humildad; y de los perdedores, la invaluable prudencia. Lo necesario: saber ganar y saber perder.
 

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