El Conep delineó unos objetivos que coinciden con las necesidades y aspiraciones de la ciudadanía.

La Ley Electoral, la Ley de Partidos, la Ley de Responsabilidad Fiscal y la independencia de las Instituciones Reguladoras conforman esos cuatro pilares imprescindibles para conseguir una democracia sólida. Lo novedoso no es el planteamiento, sino que se atrevieran a plantearlo.

El liderazgo empresarial en los últimos años mostró una pasividad cómplice que posibilitó el descarrío de la actividad política. La hora de la corrección llegó.

La prioridad en la agenda del país es una profunda reforma política. El presidente Medina debe decir su opinión.

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