El Estado es como una mazorca en la que todo pico político encuentra su grano. En cada proceso electoral se arma tremendo julepe para decidir quién se queda con la mazorca.

Los desencuentros que produce la definición del orden de picoteo desorganiza todos los gallineros partidarios.

En el morado, por ejemplo, se armó tremendo pleito a picotazos entre Almeyda, Peralta y Marchena. Los pollos de Medina tienen el buche lleno, pero parece que no quieren compartir los granos con los pollos de Leonel.

La gobernabilidad del gallinero partidario está amenazada con la falta de equilibrio. Unos manilos hambrientos sacan espuelas de calidad.

Recomendamos:

Metrónomo: Colegio 1012 y Misterio

#LaVerdadVerdad:  La indiferencia no es la respuesta