La mentira tiene patas cortas y más cuando entra por Haití. La fantasmal veda, que aparece o desaparece a voluntad de politicos de uno y otro lado, sigue dando de qué hablar.

El vine, vi y vencí del canciller Vargas duró menos que una cucaracha en un gallinero.

El cruce del Masacre está lejos de ser un Rubicón, así que nada está hecho. La victoria diplomática solo fue una corta tregua entre los habituales desencuentros.

La diplomacia haitiana contrae compromisos en francés y luego los niega en creole.

El desmentido del embajador Pierre Jean deja a Vargas con las manos vacías.

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