La brecha de ingresos entre ricos y pobres se amplía. Esa disparidad está en la raíz de la mayoría de las dificultades sociales de nuestro continente; pero el problema no son los ricos y mucho menos los pobres.

El verdadero problema es un sistema económico que genera pocos ganadores y muchos perdedores.

La original campaña de la “Calculadora de la desigualdad” de Oxfam contribuye a generar conciencia sobre el pernicioso efecto de la concentración de la riqueza. La solución, claro está, no es la de quitarles a unos para darles a otros, sino crear un mercado de oportunidades para todos.


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