Los dólares son un dolor de cabeza para los agentes productivos. La autoridad monetaria todavía no explica la razón de la escasez.

El último intento fue infructuoso. La prometida normalización no llega al mercado de divisas. Las listas de espera regresaron a los bancos.

Los productores agrícolas, industriales y el comercio importador confrontan atrasos en pagos.

El dólar aparece para el menudeo de las tarjetas, pero no para cantidades mayores.

El control de la inflación a través de una estabilidad forzada de la divisa o, mucho peor, la insuficiente capacidad para producirlas podría ser la causa de  este misterio económico.

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