El modelo cristiano de madre es María. En ella encontramos todas las cualidades necesarias para las madres de todos los tiempos. La pureza preside su rosario de virtudes, porque el amor verdadero llega a las almas puras.

Le sigue la obediencia como actitud imprescindible para ser portadora de vida: ¡Hágase en mí según tu palabra! Continúa con la abnegación, el olvido de su propio ser para darse al hijo.

Se corona con la caridad, que forma a los hijos para sacrificarlos al mundo. En este mes de María podemos decir a todas las madres:¡Bendito el fruto de tu vientre.        

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