Hablar hace de la cotorra apreciada mascota. A esa popularidad debe su casi extinción.

Emilio Rodríguez Demorizi en Tradiciones y cuentos dominicanos incluyó un relato de Augusto Franco Bidó que cuenta la historia del serrano Magino y su cotica.

El tiempo ocioso del campesino le permitió entrenarla como la más notable. Magino no daba un golpe por las gracias de su ave y el agradecimiento de los vecinos. Pero cuando las cosas se pusieron malas no dudó en sacrificarla.

Cuando le cortaba el cuello se escuchó a la cotica decir: “No juegues, Magino”.

Los Magino de la política tampoco juegan.

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