La verdad se dice tan pocas veces en este país que cuando se escucha debe ser agradecida. El orgullo nacionalista no debe oponerse a una verdad sanadora porque salga de labios extranjeros.

La corrupción está haciendo colapsar la República. Lo que afirmó el embajador Brewster es una verdad verdad.

Las preguntas retóricas que lanzó a la audiencia tienen una respuesta: un rotundo sí. El bien mayor debe ser preferido al menor.

La verdad pronunciada es un bien mayor que el respeto a las normas diplomáticas.

Muchos se rasgan las vestiduras, pero mejor que matar al mensajero es atender el mensaje.