La palabra del año: post-verdad. El neologismo expresa la inclinación del hombre contemporáneo a colocar las emociones sobre los hechos.

El fenómeno ocurre sobre todo en la política. La verdad no es lo importante para los ciudadanos, sino que los discursos encajen con sus prejuicios.

La razón sale derrotada porque nadie desea analizar. La gente busca en qué y a quién creer, con el menor esfuerzo. El rigor es sospechoso, mientras que  el desparpajo es atractivo.

El problema es que sin el pensamiento, la mentira es lo más creible. Esa es la razón de que veamos triunfar a todos los Trump del mundo.

La política es espectáculo: los payasos son aplaudidos y los profesores abucheados.

Recomendamos:

Metrónomo: Regalos y Delación

#LaVerdadVerdad: Correr y abrazarse