El Comité Político no podrá dialogar, porque Leonel Fernández anda construyendo diálogo por Venezuela.

La labor es sin duda importante por su trascendencia geopolítica; pero no deja de resultar paradójico que aquí su gente pellizque a los danilistas, mientras por allá busca él que los contrarios se abracen.

El PLD está morado como nunca por la tensión acumulada. La situación es de peligro, porque la incomodidad subió hasta la cúspide.

Las traiciones mutuas del último proceso electoral destruyeron el fraternal espíritu del máximo organismo.

El aplazamiento, tal vez, baje los ánimos o quizá sea la chispa que encienda la pradera.   

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