Las categorías derecha o izquierda para definir candidatos y partidos, con la decretada muerte de las ideologías, cayeron en desuso para la teoría, aunque son de uso cotidiano en el plano práctico. Claro, menos aquí.

En nuestro escenario político electoral todos los partidos y sus candidatos son de difícil catalogación. 

La política es como la revista de satiríca, Cachafú, de los años sesenta y setenta: ni de izquierda ni de derecha, manca. Las ideologías no mueren. Lo que  está muerto es la capacidad de pensar  ideológicamente.

El pragmatismo amoral impuso las decisiones de conveniencia. Revivamos el pensamiento y tendremos ideologías.

Metrónomo: Refugio de delincuentes y Dos opciones

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