El país necesita explicaciones y no justificaciones. Las documentadas irregularidades del pasado proceso electoral no pueden negarse. La democracia peligra por esas debilidades.

El escritor español Ramón J. Sender decía que “la conciencia del peligro es ya la mitad de la seguridad y de la salvación”. Los espirítus razonables aspiramos a conseguir la seguridad institucional en los procesos de elección para garantizar la salvación de la democracia.

La responsabilidad de la JCE es producir una investigación seria que permita identificar responsables. El discurso de Roberto fue un rosario de excusas que interpretamos como desahogo personal. Ahora que hable la Junta.

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