El pesimismo es antesala de la derrota. El criollo tiene la rara condición de gozar el presente como si nada faltara y de sufrir el futuro como si todo se fuera a perder.

Lo explica nuestro pasado de carencias. La reacción es la de un enfermo que disfruta del alivio anterior a la segura muerte. Hoy es siempre nuestro último día. Esa es la causa de nuestra proverbial imprevisión. El mañana no existe.

Los límites se transgreden, porque “en el futuro todos estaremos muertos”. Somos un Sísifo que carga la piedra del tiempo presente riéndonos de nuestro sufrimiento sin final.

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