El mal es ausencia de bien. La inacción del Estado para proveer servicios y oportunidades en nuestros barrios carenciados deja un vacío de bienestar. Los males del desempleo, ausentismo escolar, fraccionamiento de la familia y actividades delincuenciales llenan el espacio disponible.

La existencia de estas deformaciones define la línea de montaje donde se arman seres humanos incapaces de una vida colectiva positiva.

Los violadores y asesinos de la niña de Villa son producto de esa fábrica social. La reacción excesiva sobre los responsables directos no es suficiente, porque todos somos culpables.

La sociedad, a través de esos niños, la mató.            

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