El dinero no falta. El cuatro por ciento aparentemente se está cumpliendo con la regularidad de un mecanismo de relojería.

La paralización de decenas de escuelas en construcción no se puede justificar por razones financieras.

La Asociación Dominicana de Profesores y la sociedad en general necesitan una explicación de esta extraña situación. Los niños que podrían perder el año escolar se cuentan por miles.

Las protestas de muchas comunidades para exigir la terminación pone en evidencia lo urgente de la situación.

Esperamos que no sea necesaria una llamadita de Danilo a los ingenieros para continuar los trabajos la construcción.

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