Trump es caso de estudio. Las victorias se van acumulando y lo que hasta hace poco parecía una locura momentánea se está convirtiendo en una tendencia de aparente solidez.

El discurso agresivo en la forma y populista en el fondo le dan más un perfil de candidato para un país del tercer mundo que para serlo de una superpotencia del primer mundo.

Lo cierto es que se acumulan las victorias y los delegados. Le ayuda la división del voto moderado. Spengler acuñó el concepto de decandencia en la historia. Trump refleja la de “América”. Su victoria sería una verdadera “trumpada”.

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