La Ley Orgánica de la Policía Nacional todavía es una aspiración y ya sectores de la propia institución conspiran para obstaculizarla. La resistencia al cambio se pone de manifiesto de modo sutil y en ocasiones no tan sutil.

Las supuestas contradicciones constitucionales señaladas por Bernardo Santana Páez, negadas por especialistas, buscan influir en el ánimo de Danilo Medina para que la devuelva.

La experiencia nos enseñó que en la policía no es solo gris el uniforme, sino el poder informal que manda en su interior. La sociedad debe mostrar voluntad inflexible para enderezar una institución del orden que aprovecha el desorden.            

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