Martelly mueve la política como movía las caderas al ritmo del Kompa.

La política, según él, es escenario para el histrionismo más descarado. Sweet Mickey va desde el extremo de la sinrazón hasta el centro de la moderación. Una y otra vez nos toma el pelo, propiciando espacios de concertación a la medida de sus necesidades políticas.

El presidente haitiano impone la veda para fondear elecciones o para inflamar el nacionalismo ingenuo y la quita cuando el hambre de su pueblo sopla vientos desfavorables.

La inconstancia de su vida habla de la inconsistencia de su palabra. Yo no le creo. 

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