El tipo salta al terreno en paños menores y con una bandera como capa. Lo prometido a cambio de medio millón de visitas. La banalidad del reconocimiento sin contenido.

La diversión causada por lo grotesco y no por el ingenio. ¿Cuál es la diferencia entre eso y la campaña electoral? Los candidatos también se lanzan a diario al centro de nuestras vidas y, si los miramos bien, tratan de envolverse en la bandera mientras realizan su destape verbal.

Nada, que tanto el mundo virtual y el real actual consisten en unos tipos que muestran sus vergüenzas: “youtubers” electorales.   

Metrónomo
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