No se le ocurra morirse aquí.

Un estudio de The Economist Intelligence Unit afirma que somos el peor país para morir.

¡No faltaba más! Ya era bastante perturbador saber que somos un país donde es difícil vivir.

Ahora nos quitan hasta la esperanza de que tampoco podremos descansar en paz, sin sobresaltos.

La vida, nadie lo ignora, la vamos gastando lidiando con el salario breve, la inseguridad, los apagones, la falta de agua, el mal transporte y las campañas políticas interminables.

Lo único que está en orden es el desorden cotidiano.

Para colmo, el último suspiro no será de alivio. 

Conversemos por @HomeroFigueroaG