La seguridad es la principal preocupación ciudadana. Este problema, de acuerdo con todas las opiniones expertas, es sistémico y multicausal. En el deterioro de la seguridad confluyen variables politicas, sociales, económicas y culturales. La solución definitiva debe abordarse desde todas estas perspectivas.

Los expertos en materia de seguridad pueden ver la complejidad del tema, pero los ciudadanos no. La simplificación es la actitud más común frente a cualquier problema. El individuo no experto ve un problema y pide una solución. La solución que pidió el hombre de la calle fue la reforma de la Policía Nacional .

El pedido se entiende, porque desde la lógica reducionista del ciudadano esta institución es la responsable principal de trabajar por la seguridad de la sociedad.Así que legisladores, organizaciones de la sociedad civil y profesionales se pusieron manos a la obra. El resultado fue este anteproyecto de ley que, por fin, fue conocido y aprobado en dos lecturas por los senadores. Ahora pasará a  la Cámara de Diputados. Esperamos que allí también sea conocido y aprobado con celeridad.

Parece que la voluntad política existe ahora para llevar a feliz término este arduo trabajo de consenso. Si la ley de reforma policial que sale de las cámaras es tan buena como el anteproyecto que entró, entonces la sociedad podrá sentir con satisfacción que se dio el primer paso de la jornada de mil pasos por el camino de retorno a la seguridad perdida.

Pero es justo que pongamos en justa perspectiva las consecuencias inmediatas de la nueva normativa. Lo primero es que esta ley no traerá la seguridad por su existencia. Después de su aprobación comenzará un esfuerzo no menos arduo por la transformación efectiva la policía. Advertimos que no será fácil. Ningún cambio lo es. Pero a medida que los ciudadanos y los propios miembros de la uniformada comiencen a ver los resultados de una nueva cultura policial el proceso se acelerará.

Queda en manos del poder Ejecutivo dotar a la institución con los recursos humanos, tecnológicos y financieros para que no falte ningún elemento que impida completar la tarea transformadora. Los nuevos policias dignificados se sentirán seguros y así podrán brindar seguridad a los ciudadanos.