En un referéndum de resultado estrecho los países pertenecientes al Reino Unido, Inglaterra, Irlanda del Norte y Escocia votaron la salida de la Unión Europea. La decisión tiene grandes implicaciones políticas, económicas y sociales para los países directamente involucrados y, sin duda, para el mundo. El resultado es un verdadero “Cisne negro”, un acontecimiento imprevisto y de consecuencias de alto impacto. La decisión fue tomada mediante un irreprochable procedimiento democrático.

La incertidumbre es la primera consecuencia de la decisión. La renuncia de David Cameron, primer ministro británico, deja al país a la deriva. El partido conservador tendrá que elegir un nuevo líder y mientras eso no ocurra parece que nada se moverá en ningún sentido. Los líderes europeos, conocedores de las consecuencias negativas de un proceso prolongado, hicieron un llamado para que se inicie cuanto antes el procedimiento de salida.

La primera víctima de toda decisión política es la economía. La moneda inglesa cayó a sus niveles más bajos en treinta años. La mayor devaluación registrada en un solo día en toda la historia. Las bolsas de valores más importantes sufrieron fuertes caídas. La bolsa española, por ejemplo, tuvo una caída superior a la experimentada después de la crisis de 2008. Las acciones de los bancos perdieron un tercio de su valor.

El experimento político más ambicioso de la humanidad queda tambaleante. Las fuerzas políticas extremas del continente comenzaron manifestar el deseo de realizar procesos de consulta similares. El nacionalismo y el populismo demostraron ser fuerzas capaces de derrotar al pragmático establecimiento británico. El proceso migratorio asociado a las calamidades de la clase obrera europea puede más que la aversión al riesgo de las consecuencias económicas. Está por verse si se mantiene la unidad de los restantes veintisiete países.

El mundo no es ancho ni ajeno como decía Ciro Alegría. Las consecuencias de esta decisión también tienen implicaciones para nuestro país. El desacople del Reino Unido podría significar la pérdida de algunas ventajas consignadas en el actual Acuerdo de Asociación Económica con UE.  

Los beneficios de la unidad europea son incuestionables. La historia de siglos de conflictos bélicos acabó. Los avances en la investigación científica se aceleraron por la cooperación. El movimiento libre de trabajadores y capitales mejoró la productividad y la inversión. El proyecto de crear un continente sin fronteras se impuso como un modelo deseable para otras zonas geográficas.

Winston Churchill dijo que el mejor argumento en contra de la democracia es una conversación de cinco minutos con el votante medio. Los compatriotas del ilustre político acaban de demostrarlo.