La palabra es la brújula que orienta las acciones de gobierno de una sociedad. Esa es la razón de que los actos protocolares, como los traspasos de mando, en los que el discurso es la actuación fundamental, sirvan para discernir el puerto de destino de una nueva administración.

La esperanza es la fuerza dominante en la vida de las sociedades, aún aquellas aquejadas de las mayores penurias. El prado del futuro siempre es más verde que el del pasado. Estamos siempre dispuestos a brindar espacios a la ilusión de que las cosas pueden ser diferentes.

El discurso del presidente Danilo Medina debía vencer el cansancio de lo conocido y así poder motivar el surgimiento de una nueva esperanza para el porvenir inmediato.

Los actores repetidos y un contexto político que exhibe importantes retrocesos dificultaron la tarea. La defensa de los pasados cuatro años era obligatoria.

La economía es una de las principales preocupaciones de la ciudadanía. Las mediciones de opinión indican que una proporción mayoritaria de la población está insatisfecha con los resultados de la economía. El discurso, desde el inicio, planteó una defensa del modelo económico. La salida de la pobreza de unas novecientas mil personas, producto de las políticas públicas aplicadas, es la evidencia del éxito.

El presidente Medina remarcó la intención de hacer de la derrota de la pobreza el objetivo fundamental de su segundo periodo. Las estadísticas de pobreza más objetivas no permiten convalidar, fuera de toda duda razonable, semejante movilidad socioeconómica en nuestro país. Los bajos salarios, las altas cifras de desempleo, la informalidad productiva y una canasta básica inalcanzable hablan de una pobreza estructural impermeable a los beneficios del crecimiento.

El modelo económico aplicado propicia una expansión de la economía que no se traduce en desarrollo. Los indicadores internacionales para determinar la clasificación de los pobres son un ejercicio de ficción económica. No es posible declarar como no pobre a una persona porque logre sobrepasar de manera precaria el límite mínimo de ingresos.

El propósito de hacer de la lucha contra la pobreza el objetivo principal de su próxima administración es encomiable, pero no es cierto que se podrá lograr manteniendo este modelo económico agotado. El presidente Medina debe cambiar el modelo y, tal vez, pueda lograr esa sociedad de clase media que desea.