Los partidos políticos son las instituciones intermediarias de participación ciudadana en los regímenes de libertad individual. La vida democrática no es posible sin la pluralidad de partidos. El concepto de pluralidad debe entenderse más en sentido cualitativo que cuantitativo. La mayor o menor cantidad de partidos no determina la calidad de la democracia. La expresión de la mayor cantidad de principios, ideas, visiones, intereses, proyectos y objetivos comunes sí determina esa calidad.

La sabiduría popular repite que cada cabeza es un mundo para reflejar la diversidad de opiniones sobre la realidad que cada humano tiene. La aceptación acrítica de la frase llevaría a pensar que no hay dos personas que coincidan. El hecho cierto es que no somos tan únicos en la construcción de nuestra versión del mundo. Las perchas de las ideas personales están colgadas de la barra común del clóset de la vida. Toda idea sobre la realidad del mundo se forma por la interacción de las ideas heredadas, las ideas del tiempo y nuestra reflexión sobre estas dos. 

En política, por ejemplo, cualquier pensamiento o idea convertida en ideología se puede reducir a dos o tres categorías. La sociología, la historia y la ciencia política –desde que aquellos revolucionarios franceses decidieron sentarse juntos a la izquierda, en el centro o a la derecha– utilizaban estas categorías para encuadrar el variado pensamiento personal sobre temas públicos. Los que rechazaban reducir la ideología a esta postura espacial preferían utilizar los conceptos de conservadores o progresistas. 

Claro, todo esto era antes de que se predicara la desaparición teórica de las ideologías. El hombre, como la naturaleza, no puede vivir en el vacío. Así que seguimos teniendo ideas sobre el mundo, ideologías. Lo que sí se redujo es la capacidad de los actores políticos para pensar y actuar en función de las ideologías. Las ideas que tenemos actualmente se pueden reducir a una combinación de estas cuatro posturas ideológicas: más o menos Estado, más o menos mercado, mayor o menor igualdad, mayor o menor libertad.

¿Cuántos partidos políticos son necesarios para representar estas ideas? En la República Dominicana tenemos más de una veintena de partidos y otros tantos buscando aprobación. La revisión objetiva del pensamiento y práctica ideológica de la mayoría  nos muestran un paisaje yermo: ni piensan ni practican ninguna ideología.  La democracia ganaría en calidad con una concienzuda poda de estas organizaciones políticas virtuales que estimulan el clientelismo político.