La Ley Orgánica de Reforma Policial fue promulgada por el presidente Danilo Medina. El acto representa el inicio de la transformación posible de la institución del orden. La sociedad espera de los actores involucrados el compromiso de hacer del espíritu de la nueva norma una realidad concreta.

Los cambios no se dan sin contradicciones. La resistencia a todo proceso de transformación es natural. La desazón de los que se la encuentran conservadora como aquellos que la tildan de arriesgada es entendible. No debe faltar en la etapa de aplicación el esfuerzo de divulgación necesario para conseguir que sean comprendidas sus variables más importantes.
Los pasos de avance conseguidos con esta redefinición jurídica de la policía no son pocos. La nueva norma supone una transformación organizativa y cultural importante de la institución. El proceso no se llevará a cabo en poco tiempo. La paciencia y comprensión tanto de la sociedad como de la propia uniformada será una variable clave.

El cambio en la denominación de la autoridad jerárquica principal de la Policía Nacional supone una perspectiva nueva que traspasa lo cosmético. No es lo mismo ser “Jefe” que Director. La connotación autoritaria contagiaba con la actitud militarista toda la estructura de la organización. Ahora, sin perder la imprescindible estructura jerárquica, el nuevo tratamiento abonará el crecimiento de una cultura policial más institucional.

La reducción de la discrecionalidad en el manejo de los recursos humanos policiales que supone la eliminación de la posibilidad de asignar agentes policiales a servicios particulares posibilitará el retorno de miles de agentes a labores de seguridad ciudadana; y además, reducirá a su mínima expresión el injusto negocio con los salarios de los agentes que conseguían la facilidad de la asignación.

La Policía Nacional se comportaba como un compartimento estanco que escapaba al control y trabajo colaborativo con las demás instituciones. La nueva norma refuerza la subordinación del organismo al Ministerio de Interior y también refuerza la primacía del Ministerio Público en todo proceso de investigación. La enojosa dependencia y genuflexión de los fiscales permitía un espacio que no pocas veces favorecía excesos o indelicadezas.

La deficiencia formativa de nuestros agentes explica muchas de las deficiencias en el cumplimiento de sus obligaciones. El esfuerzo educativo ahora acompañará a todos los miembros de la institución a lo largo de su carrera.

Los aportes de la nueva Ley Orgánica de la Policía Nacional son indudables. La eficacia en su aplicación dependerá de la voluntad para dotar a la institución con los recursos necesarios para llevarla adelante.