El conflicto entre el Consejo de Administración y Regulación de Taxis (CART) y UBER, está destinado a ser dirimido en los tribunales.

Todos queremos saber quién lleva razón. Es muy temprano para afirmarlo, pero vamos a darle algunas pistas.

El CART sostiene que UBER es prestadora de servicios de taxis obligada a “regularse en el país para poder operar”, y “sus conductores estar inscritos en el CART”. UBER alega ser una “plataforma que une a un prestador de servicios”, en consecuencia no regulado por la ley 76-00.

Uber es un negocio disruptivo, rompió las reglas de juego. No podemos definirlo con exactitud, una tarea muy importante al nivel legal. La explicación tautológica de que es un taxi porque parece un taxi y “eso aquí se llama taxi”, dada por el presidente del CART, no convence. En Europa todavía no han dado con la respuesta a la naturaleza de UBER para poder encajarlo en la ley. Afirmar que nosotros sí la sabemos es apresurado.

La ley 76-00 establece en su artículo 5 que el reglamento regulará “el negocio de taxis” en el país. Negocio de taxis es un género que de ninguna manera incluye la especie “intermediario de servicios de transporte con afiliados y usuarios conectados a través de una aplicación”, que es lo que parece ser UBER. Lo que sí establece el artículo 5 es que los conductores de taxis tendrán que tener licencia del CART. Este hecho va a generar grandes controversias porque el CART intentará frenar la iniciativa UBER a través de los conductores a los cuales no considera afiliados, sino taxistas, y la plataforma la considera base de taxis.

Los principios de derecho se han convertido en anécdota. Uno de ellos es que la ley debe ser precisa. En este caso precisa en la relación género-especie. En otras palabras, incluir dentro del género “negocio de taxis” las empresas o negocios (especie) que proporcionen transporte privado por tarifa, kilometraje o cualquier forma de pago, sin importar el medio por el cual dicho servicio sea contratado. La ley 76-00 no es precisa. Sólo los artículos 3ro y 5to bordean la superficie del conflicto. Dejar al poder reglamentario del CART estas definiciones es peligroso.

Corresponderá a los tribunales definir, encajar y decidir. Mientras, esperando la definición del conflicto ordenaré un “Uber à la Cart”, con hielo, movido, no batido.

@Fre_emprendien2