La evaluación de las políticas públicas debe hacerse por el impacto sobre la realidad y no juzgando la percepción.

Lo que parece bueno, no necesariamente lo es. Las visitas sorpresa, por ejemplo, deberían evaluarse por los resultados en la cantidad, calidad y precios de los productos agrícolas y no por los afectos que gana el presidente Medina con sus paseos domingueros por el campo.

Agradecimientos y afectos sí cosechan las visitas, pero lo que no vemos es una mayor, mejor y más barata cosecha de alimentos.

Los precios de muchos productos andan por las nubes. Presidente: los saludos no engordan.

Conversemos por @HomeroFigueroaG