Huacal humano

La cárcel de La Victoria es una derrota. El recinto tiene capacidad para tres mil internos y alberga más, unos ocho mil. La condición humana es imposible de mantener en hacinamiento tan degradante. La misión de una prisión, que es la recuperación del reo, no se cumple en ella. Los peores vicios habitan tras sus paredes.

Lo cierto es que nada de lo que el delincuente hacía afuera lo extraña adentro. Drogas, armas, el juego y hasta la comunicación que le permite seguir delinquiendo. La Victoria es una finca explotada por los carceleros.

Alexis de Tockeville decía que un país se conoce por sus cárceles. El nuestro, entonces, debe ser horrible. Esa derrota debe ser demolida. La propuesta del diputado Elpidio Báez es atinada.

El pasto del poder

El pasto del poder es tan verde que el partido oficial se da el lujo de ningunear a sus aliados actuales y potenciales y todavía así estos aceptan seguir negociando.Recordamos la tasación que hizo Euclides sobre el valor del PRD, diez cheles. El PRD se tragó el orgullo y sigue esperando.

Ahora le tocó el turno a los reformistas. Reinaldo Pared Pérez dijo que no se volvía a reunir con ellos; y agregó más, que si fuera por él no hubiera alianza con los reformistas. Los rojos, disminuidos también en dignidad, no renuncian. Aguantan callados los golpes a su orgullo.