Pensemos un chin
Ahora resulta que para elevar el salario de los policías tendríamos que incurrir en déficit fiscal.

Esa lógica de túnel es típica cuando se trata de una medida justa y necesaria.

Parece como si no hubiese más opciones. Lo cierto es que si se mira con buena fe y creatividad nuestro abultado presupuesto público se encontraría más de una.

¿Cuántas instituciones duplicadas o quintuplicadas tenemos? Las que atienden el transporte son como doce. ¿Cuántos programas de repartos? Los de canastas navideñas o los de distribución de juguetes. ¿Cuántos funcionarios inútiles están en nómina? Los funcionarios consulares que cobran en dólares o las nominillas de los compañeritos de partido.

La verdad es que hay mucha tela por donde cortar en el tren administrativo. El dinero aparece para cualquier proyecto extravagante que nadie ha pedido.

Por ejemplo, el famoso teleférico. Lo que se necesita es un verdadero compromiso con el tema de la seguridad pública. Una solución de ñapa: tenemos unos treinta y nueve mil agentes. La mitad trabaja en labores policiales.

Eliminen la mitad que no trabaja y paguen el doble a los demás. Por favor, piensen un chin.