Uber, el libertador
Lo que no pudo hacer ningún gobierno, ahora lo hará la tecnología. La ruptura del oligopolio del transporte es una agenda pendiente. Los políticos crearon un monstruo cuando alimentaron a empresas disfrazadas de sindicatos.

El monstruo, por su fortaleza y tamaño, declaró como propio lo que por concesión pública se le había otorgado. La gracia de los gobiernos se tornó una desgracia para los ciudadanos.

Los empresarios del transporte son ley, batuta y constitución. Los que desobedecen son disciplinados a palos y, uno que otro, pagó con su vida. Los gobiernos, todos, le sacan su comida aparte, porque sobre las cabezas de cualquier administración pende la espada de Damocles de los paros.

Ellos son los únicos que pueden detener la economía, y lo hacen. La libre empresa no existe para ese sector. Ahora nos informan que llega Uber. Lo recibiremos como un héroe capaz de arrebatar de las manos de los dueños del país la libertad perdida.

Paren eso
Los viejos repetían que el que vive de prestado, algún día es encuerado.

La frase refleja con su picardía criolla que la manera más segura de perder la libertad personal es depender para todo de los recursos de los demás. Eso funciona en la realidad micro y en las macro.

El Gobierno anunció que tendremos que buscar unos 189 mil millones de pesos para financiar el déficit y pagar deudas. Esos son todos los cuartos del mundo.

Casi una tercera parte de nuestro presupuesto depende de eso. No esperemos a que nos encueren. Paren eso.