A veces llegan cartas

Lo cantaba Raphael: “A veces llegan cartas con sabor amargo / con sabor a lágrimas”.

La misiva que leyó con amargura y lágrimas Manuel Jiménez, describe su decepción con el partido morado.

La decisión autoritaria de suprimir las primarias le cercenó su aspiración a la alcadía de Santo Domingo Este.

Ya la consigna no es, al parecer, vergüenza contra dinero, sino dinero sin vergüenza.

A veces llegan cartas con olor a espinas / que no son románticas. El cantautor y diputado dejó muy en claro que el VIII Congreso murió en el vientre morado; y al parecer, este embarazo mal encaminado dejó al partido estéril para futuros partos democráticos.

Las posibilidades de avanzar solo la decide la fortuna y las relaciones. A veces llegan cartas que te hieren dentro de tu alma. El derroche de Manuel es una estaca clavada en el mismo corazón del PLD.

La crítica más despiadada la hace uno de los suyos: “Profesor, han sido rotos casi todos los límites, pero igual, se celebra y se ríe”. La oposición nunca conseguiría dar en la diana con la autoridad moral de un dirigente que se mantiene humilde y escaso de fortuna.

La larga militancia le da un conocimiento privilegiado de lo que fue, debió ser y lo que es el partido de la estrella amarilla. Por eso hay que creerle cuando dice: “Salimos de la ruta y nos perdimos”.

A veces llegan cartas... son cartas que te hablan de que en la distancia el amor se muere.