El León descansa

Leonel Fernández no tiene prisa. El tiempo, por primera vez en mucho tiempo, juega a su favor.

El peso de su liderazgo, aunque menguado, sigue siendo importante.

Los votos no le daban para imponerse como candidato, pero sin lugar a dudas sí son suficientes para aguarle la fiesta a la reelección.

La tendencia que encabeza en el partido morado está caminando a paso de tortuga. El tira y jala que se mantiene es por el famoso acuerdo de quince puntos.

El danilismo apura los puntos convenientes a sus planes y retarda los que considera perjudiciales.

Las últimas palabras de Leonel tratando de explicar su postura aclaran muy poco. Él dijo que estará en campaña donde le llamen o donde le inviten.

La pregunta del millón: ¿Llamará Danilo? Mientras, el León descansa.

Lo dañaron

Como siempre pasa en las democracias inmaduras los ciudadanos avanzan más rápido que los dirigentes.

El pueblo haitiano votó con un civismo admirable.

La comunidad internacional y ellos mismos quedaron sorprendidos con lo pacífico del proceso. Pero todo se torció a la hora de contar.

El candidato del partido oficial terminó arriba. Los votos que no tenía al principio aparecieron al final. Jude Celestin, el favorito, está convencido de que la magia la aplicó el presidente Martelly.

Los ciudadanos comienzan a impacientarse.

Si todo se daña, perdemos todos.