La ñapa

En los años de la infancia ir de compras al colmado era una delicia. El beneficio de la diligencia era recibir la ñapa, ese extra que regalaba el colmadero por una compra generosa.

Por lo regular era una golosina. El presidente Medina, que de seguro recibió muchas ñapas en su infancia, ahora está en posicion de otorgarlas.

El presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, vino a la República Dominicana en vista de Estado a firmar varios convenios. Medina le regaló como ñapa conocer el gran instrumento desarrollista de las visitas sorpresas.

Varela vivió la experiencia de sentarse en una silla plástica (realmente se sentó sobre dos por seguridad). El acto de magia de cómo se convierte a unos pobres productores rurales, solo con la fuerza de la promesa, en próperos campesinos.

Varela se sacó el premio gordo. El conocimiento de ese secreto le va a permitir poner su popularidad en las nubes. El pueblo panameño se parece al nuestro.

Así que cuando se vengan a dar cuenta que visitando no se desarrollan los países ya tendrá otro período ganado.  Dichosa ñapa le tocó a Varela.

La política manda

La política manda y los jueces obedecen. La justicia  no goza de real independencia.

El ejemplo más claro de esa dependencia lo constituye el caso del regidor de Pedro Brand, Erikson de los Santos Solis. Muchos creen que el pacto PRD-PLD lo soltó.