¡La democracia, estúpidos!

El derecho a la libre expresión, manifestada incluso a través de la protesta pacífica, está protegido por la Constitución.

Así que no se puede entender que la Policía Nacional –no se puede negar que cumpliendo órdenes superiores– se dedique a maltratar a ciudadanos que intentan, de manera civilizada, expresar una declaración pública en favor del adecentamiento de la vida nacional.

Ayer se formó una cadena humana en frente de la OISOE. Como siempre, sin asomo de violencia.

La policía, que llega tarde para proteger, se apareció veloz para reprimir. Los ciudadanos recibieron de los agentes del orden una desordenada andanada de patadas, empujones y rociada de gas pimienta.

Los ciudadanos están sacando cuentas. El saldo indica que se proteje a los corruptos y se ataca con saña a los ciudadanos que luchan por un país de mayor ética. La impotencia grita: “¡La democracia, estúpidos!”.

Unos por otros

Todo lo que se promueve aquí, incluso muchas cosas bien intencionadas, tienen su trasfondo politiquero.

Algunos desconfiados empiezan a pensar en la posibilidad de que se quiera aprovechar el escádalo judicial para quitarle a Leonel Fernández el último espacio que le queda, la justicia.

Los ciudadanos esperan que la preocupación por la justicia no sea para cambiar los jueces de Leonel por jueces de Danilo.